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Las plantas emiten ultrasonidos cuando están estresadas

Durante décadas, la bioacústica vegetal fue un terreno marginal: se sabía que algunas plantas vibran, pero no estaba claro si generaban sonidos capaces de viajar por el aire. En marzo de 2023, un equipo de la Universidad de Tel Aviv publicó en Cell una respuesta contundente: las plantas estresadas emiten sonidos aéreos, medibles y clasificables. No son gritos de dolor, sino clics ultrasónicos con información sobre falta de agua o heridas.

El experimento que las puso a hablar

Para separar el ruido del laboratorio, los investigadores colocaron plantas de tomate (Solanum lycopersicum) y tabaco (Nicotiana tabacum) dentro de cajas acústicas insonorizadas y también en un invernadero. Usaron micrófonos ultrasónicos capaces de registrar frecuencias de 20 a 250 kilohercios, sin tocar las plantas. El equipo, liderado por la bióloga evolutiva Lilach Hadany junto con Itzhak Khait y Ohad Lewin-Epstein, comparó tres condiciones: plantas bien hidratadas, plantas con falta de agua y plantas con el tallo cortado.

Qué revelaron los clics

Los resultados fueron claros. Una tomatera sedienta emitió alrededor de 35 clics por hora; una tomatera cortada, algo menos; las plantas de tabaco, menos aún. Las plantas sanas y bien regadas permanecieron prácticamente en silencio. Los sonidos se concentran entre 40 y 80 kHz, muy por encima del umbral humano, que ronda los 20 kHz. En intensidad resultan comparables a una conversación normal, cerca de 60 decibelios, pero en un rango que nuestros oídos no captan. Al trasladarlos a frecuencias audibles, suenan parecido al estallido de burbujas de plástico de embalaje.

Por qué suenan: burbujas en el xilema

El mecanismo exacto aún no está cerrado, pero la hipótesis principal es la cavitación. En el xilema, los tubos que transportan agua desde la raíz hasta las hojas, la tensión hídrica puede provocar que se formen, expandan y colapsen burbujas de aire. Ese colapso generaría vibraciones que se propagan por el aire. Es un fenómeno parecido al chasquido de una articulación: un evento físico, no una señal emocional. Por eso los autores evitan hablar de llanto o sufrimiento vegetal.

Quién podría estar escuchando

Una de las preguntas más interesantes es si otros seres aprovechan estos sonidos. Algunos animales, como polillas, ratones y otros mamíferos, sí oyen en el rango ultrasónico; los autores calculan que podrían detectar los clics a varios metros, posiblemente hasta cinco. El equipo también entrenó un algoritmo de aprendizaje automático que logró distinguir entre tomate y tabaco, y entre plantas hidratadas y deshidratadas, incluso con ruido de fondo en un invernadero.

De la curiosidad al campo

El hallazgo no es una rareza de laboratorio. Si un micrófono económico puede detectar sed en un cultivo antes de que las hojas se marchiten, el riego podría ajustarse con precisión y ahorrar agua. Los autores ya registraron sonidos similares en trigo, maíz, vides de Cabernet Sauvignon y cactus, lo que sugiere que el fenómeno es común en especies muy distintas.

La próxima vez que una planta se seque, recuerda: quizá esté emitiendo un mensaje que todavía no sabíamos escuchar. No es un grito, pero sí una señal con información útil, y apenas empezamos a sintonizarla.

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